Una consola de juegos gratis para los niños que reciben quimioterapia
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Y es qué, ¿habéis pensado que para que alguien reciba algo gratis, otras personas tienen que darlo? ¿Y qué mejor que esta hermosa iniciativa para arrancar una sonrisa a un niño enfermo de cáncer?
Con la ayuda de todos nosotros, si donamos las viejas consolas arrinconadas por nuestros hijos, muchos niños ingresados en hospitales debido al cáncer, recibirán estos juegos de forma gratuita. Gracias a estos juguetes podrán soportar mejor la temida quimioterapia, a la que siempre acuden llorando. Hacerles felices y que sientan que el tiempo se les pasa rápidamente solo está en nuestras manos.
¿Quién no ha sufrido esta enfermedad de modo cercano con un familiar o un amigo? ¿Os imagináis como la soportan los niños, aislados en las salas y con tratamientos muy duros?. Sin embargo, aquellos que ya han recibido sus consolas no tienen otra cosa más que, hablar de coches, carreras, fútbol, deportes y héroes lo que ayuda psicológicamente a afrontar la enfermedad de forma positiva y evidentemente ayuda de forma muy especial a los padres que ven que sus hijos dejan de llorar para hablar de sus juguetes.
Esta hermosa iniciativa está formada por un grupo de amigos que recoge las consolas, juegos y mandos y los lleva a los hospitales donde se realizan tratamientos oncológicos pediátricos. Cuando tu das tu consola, ellos le ponen una pegatina con los datos familiares para que luego, el niño enfermo o sus familiares puedan ponerse en contacto con tu familia para agradeceros vuestra donación.
“La quimio jugando se pasa volando” es el lema de la fundación Juegaterapia.org. Si entráis en esta página Web veréis todo un mundo de esperanza dibujado con sonrisas. Aquí, sabréis como se inició esta propuesta y os podréis informar de los lugares en España donde podéis dejar vuestras consolas. Y si queréis seguir sus actividades día a día, hacerosfans en faceboock de Juegaterapia.org.
¿Porqué no llenamos de sonrisas y juegos las salas de quimioterapia pediátrica de España? Está en nuestras manos que los niños puedan recibir un juguete para que los asocien a las sesiones de quimioterapia y estas se vuelvan más divertidas y más llevaderas.
Y ahora que llegan los regalos de Navidad, ¿nos animamos a hacerlo? Si cuando reciban nuestra consola la mirada se torna alegre y desaparecen las lágrimas, ¿no nos sentiríamos nosotros un poco mejor sabiendo que hemos ayudado a un niño a transportarle al país de la fantasía mientras, en la realidad, está aislado en una triste sala?
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